miércoles, 13 de noviembre de 2013

ALMUERZO BENÉFICO FIN DE FIESTA

      Y llegó el 27 de octubre... A las 12 la Eucaristía y, seguidamente el Almuerzo a beneficio de la Parroquia. Un almuerzo fraterno, no solo por los más de 300 comensales que abarrotaron la Plaza de San Francisco, sino también porque fue el resultado de un equipo de trabajo que se reunió varias veces para coordinar esta actividad parroquial. Ver sentados en una mesa a representantes de los grupos de familias, de los jóvenes de Savia Nueva, así como otros miembros de la Parroquia, repartiéndose el trabajo coordinados por el Párroco, no tiene precio... Quizás eso fue lo que hizo posible que la ausencia del Párroco, debido a su operación de rodilla, no se notase durante el transcurso del almuerzo.
     Quizás el beneficio económico no fuese muy elevado por el bajo coste de las entradas, pero tampoco era el objetivo prioritario, porque lo que se buscaba era demostrarnos que somos capaces de trabajar juntos, en equipo, y que haciéndolo así, los resultados siempre son "de todos" y "para todos"... Qué bien suena la música de Manu y Elías, de Yoli y compañía... El baile que anima a moverse... Qué buen sabor el de la paella, no por los ingredientes, sino por el cariño que pusieron los amigos cocineros junto al fuego... Qué camareros más serviciales y elegantes, parecen caídos de una revista de moda... Qué mejores regalos que aquellos que han donado los miembros de nuestra Parroquia y que tan bien han sabido vender las voluntarias de nuestra Tómbola, porque hay que estar ahí día a día para saber lo que significa... Qué Plaza tan adornada con el esfuerzo de muchos que, desde tempranas horas, ponen a disposición lo que tienen y lo que son para transformar adoquines y fuente en un auténtico y acogedor restaurante... Y luego recogerlo todo para que no se note que, durante todo un día, se montó una auténtica fiesta "al estilo cristiano", de esas que solo dejan huella en el interior de las participantes porque, en los espacios públicos que se utilizan, casi ni se nota que hubo más de 300 personas comiendo, bebiendo y cantando...
      Claro está que el que coordinaba ese día no era el cura, sino el Patrón, San Francisco, desde el atrio de su Templo... ¿Será por eso que, a pesar de las dificultades, todo salió bien?